CRIANZA RESPONSABLE                                               TENENCIA RESPONSABLE 

    

La Displasia coxofemoral fue descrita por primera vez en el perro en 1936 como una patología ligada al periodo de crecimiento que produce inestabilidad de la articulación coxofemoral.   En los años 1950 se identificaron los aspectos hereditarios de esta enfermedad y fue propuesto el control a través de la selección de los reproductores.

Consiste en una malformación de la articulación coxofemoral en sus componentes acetabular y o femoral que conlleva inevitablemente a la enfermedad degenerativa articular y a la artrosis crónica.  Es la enfermedad ortopédica, de origen no traumática,  mas difundida y más conocida en los perros de talla media, grande y gigante. Siendo en estas tallas donde la enfermedad presenta mas prevalencia y, sobretodo, se manifiesta con mayor gravedad

Esto lleva a constituirse en la enfermedad hereditaria del perro que hace mas tiempo esta sujeta a programas de control.

Se ha estudiado y diagnosticado en mas de 150 razas caninas.

A partir de 1980 en Suecia, Suiza, Alemania, y Finlandia se establecieron los programas de control y prevención en las razas predispuestas.

La displasia de la cadera, y, mas recientemente, la displasia del codo, representan las enfermedades hereditarias del perro mas activamente controladas en los programas de selección de todos los países en los que la cinofilia tiene nivel profesional elevado.

Es importante conocer como esta enfermedad ha sido controlada en varios países y como es posible confrontar el resultado, especialmente en consideración del fuerte intercambio de ejemplares con fines reproductivos.

La causa de esta patología es multifactorial de modo que están implicados  elementos genéticos, ambientales y nutricionales que  inciden en su determinación y la gravedad del cuadro.

Se considera una enfermedad hereditaria, no siendo congénita como ocurre en el hombre.

Esto significa que la enfermedad puede ser transmitida de  progenitor a  descendiente, pero no es común que se presente cuando el ejemplar nace, dado que se desarrolla durante la etapa del crecimiento, influyendo en forma negativa  factores ambientales tales como el desbalance nutricional, el tipo y cantidad de ejercicio físico, eventuales traumatismos,  etc.            

La correcta conformación de esta delicada articulación deriva de un justo equilibrio entre la fuerza ejercida por las diversas estructuras, óseas, muscular, tendinosa, y ligamentosa que contienen la cabeza del fémur de manera bien alojada en la cavidad acetabular durante el crecimiento, momentos estos, en que se modela  su  configuración definitiva.

La estabilidad articular está asegurada por los componentes articulares tales como el ligamento redondo, cápsula articular, líquido sinovial, ligamentos y músculos.

La falta de congruencia articular y la consecuente inestabilidad de los componentes articulares provocan lesiones y degeneración articular que con frecuencia terminan, con el paso del tiempo, en artrosis crónica y progresiva, la  cual  puede invalidar al sujeto afectado.

Las manifestaciones clínicas principalmente son claudicación y dolor. Pero además observamos atrofia muscular, dificultad de movimiento y actitud antálgica.

No ha sido identificado, en el mapa genético, el gen  responsable de la enfermedad para poder individualizar el sujeto portador.   El control puede efectuarse  solamente mediante el examen radiográfico de la articulación. 

Este control se realiza en forma oficial, en la raza Pastor Alemán y perros de talla similar, la edad mínima de 1 a. y en razas gigantes a los 18 meses por considerarse que, a dichas edades, se ha completado el desarrollo esquelético.

Es fundamental una técnica radiológica correcta para evitar diagnósticos de falsos positivos o falsos negativos.

Desde hace muchos años se ha  controlado, en forma oficial, en nuestro país, solamente el Pastor Alemán.  Mediante este sistema de control, supervisado por la Subcomisión de Cría del club, se redujo en forma muy significativa la incidencia de displasia coxofemoral.

Un diagnostico equivocado puede tirar abajo años de trabajo de selección de los criadores, ya sea eliminando  erróneamente del plantel un ejemplar, que en realidad este libre de displasia, o, declarando libre a un ejemplar que es displásico  permitiendo así la reproducción del ejemplar y de su patología.

Las radiografías tienen que cumplir con la normativa y tener valor diagnostico para ser evaluadas.

Se debe evaluar siempre de acuerdo a la edad del animal.

La medición objetiva se realiza mediante el ángulo de Norberg.

La Federación Cinológica Internacional, clasifica con 5 grados:

A – Normal;  B – Casi normal;   C – Leve;      D – Media;   E – Grave.

En Alemania la SV habilita los veterinarios solamente para la toma de las radiografías, y, las radiografías  que no cumplen con los requisitos técnicos, son devueltas para repetir.

Los dictámenes son emitidos por un profesional altamente especializado.

Se diagnostica un promedio de 9 a 10.500 ejemplares raza Pastor Alemán anualmente.

Corresponde a 1/3 de los cachorros registrados por año. 

El estudio dinámico es un trabajo original realizado  en  “TECNOMÉDICA” Montevideo, Uruguay. Se correlacionan las técnicas habituales en posición extendida y de rana y las técnicas de distracción o stress, con lo que ocurre durante la movilización activa o pasiva de la articulación coxofemoral.

La Comisión Directiva del Kennel Club del Uruguay, conciente de la problemática, ya comenzó el Control Oficial de Displasia de Cadera en las diferentes razas caninas y especialmente en la raza cimarrón, raza autóctona de nuestro país, que busca ser reconocida a nivel internacional, por lo que debe cumplir con estos requisitos de la Federación Cinologica Internacional.

Asimismo estamos  dispuestos a colaborar con dicha Comisión y con todos los interesados, criadores y cinófilos, a efectuar este control,  sensibles a la necesidad de reducir la incidencia de esta grave patología del perro, especialmente invalidante,  causante de sufrimiento para el paciente y  preocupación para el mismo propietario. 

 

Dra. Margarita Durán

Fuente consultada:   Dr. Wilhelm BRASS